beathania

viernes, octubre 09, 2009

viola no viola la luz


ayer se inauguró una exposición en el CAAC: dispositivos ópticos. en ella, hay cosas interesantes y una joya: the darker side of dawn (el lado más oscuro del amanecer). una pieza de bill viola que condensa veinticuatro horas en una sola en la vida, o sea, en la luz, en la sombra, en el espacio. antídoto para impacientes, veto al zapping, la obra es un plano fijo de un viejo roble en el que vamos apreciando lentamente las variaciones de luz que el transcurso del tiempo le regala al árbol.

no haré glosas de la obra, mejor acercarse a ver la obra que se glosa a sí misma.

sí contaré que, en mitad del ruido de la inauguración, se creó un silencio, cuando todo el mundo se fue a por la invitable cerveza y el canpé y quedamos allí, en silencio, tres o cuatro hipnotizados por la pieza. así que la obra venció a las circusntancias, que no es poco.

lunes, septiembre 21, 2009

despacio
como un escarabajo
que avanza por la carretera
sin saber que será aplastado por la rueda de un coche
o por el zapato de un peatón

despacio
como la última conversación entre dos amantes
que saben que no se volverán a ver
aunque ambos prometan lo contrario

despacio
como la repetición de los goles en la tele
en cámara superlenta

despacio
como casi todo lo que mece la pena

miércoles, septiembre 16, 2009

TALLER DE PSICORITUALES DE SANACION


Este encuentro consiste en crear un espacio terapéutico que permite desvelar
aquellas influencias que dificultan y entorpecen ciertos aspectos de nuestra
vida. Mediante acciones simbólicas y ejercicios metafóricos capaces de
resonar en nuestro inconciente ofreceremos nueva información afectiva y
energética para generar procesos de cambio y transformación. Una experiencia
viva destinada a expandir la conciencia y desarrollar actitudes más sanas.







Más información: www.albertoarenales.com
Psicorituales de Sanación
SEVILLA 31 Oct. y 1 Nov. ´09
C/ San Hermenegildo 6, Sevilla, (Spain)

inscripciones: davidmonbau@gmail.com tel. 627 916 598
SALA "asómate"
Alberto Arenales Alberto Arenales

viernes, septiembre 11, 2009

los manchado y el planeta de los simios 1


Durante el mes de agosto, los amigos de la palabra itinerante me invitaron a participar en el ciclo que vienen organizando en verano en el alamillo. este año iba sobre los machado y allí leí un texto que es a un tiempo una excusa para enjaretar coplas flamencas de los tres machado (padre e hijos) y un cuento o similar que iré colgando por partes. Aquí va la primera.



Buenas noches. Muy buenas noches. En primer lugar quiero agradecer a la NASA, la NATO, la UNESCO, la FAO, el FMI, el COI, el COU, la EGB, la FP, el PTVB, el HIJKLMNÑO y el Real Betis Balompié que me hayan invitado a este simposio de recuperación de cosas perdidas. He escuchado todas las investigaciones sobre cosas desaparecidas con mucho interés. En especial las que han tratado sobre el tapicero y la información meteorológica. Como todos ustedes han podido leer en el programa, a mí me toca hablar sobre la desaparición del cante gitano. Sé que esto es mucho menos interesante que lo anterior, pero a cada uno le toca lo que le toca y a mí me ha tocado esto. Así que voy a ello:
Supongo que ustedes ni siquiera han escuchado hablar del cante gitano, pero existió. Eso lo puedo jurar porque, aunque yo no llegué a escucharlo, ni mi padre tampoco. Un tío de mi tío lo escuchó una vez y el abuelo del tío de mi tío hasta lo cantaba. O sea, que el cante gitano existió y luego dejó de existir. Como la información meteorológica, como el tapicero, como las gramolas. Hasta aquí estamos de acuerdo. Pero ¿cómo era? Yo no lo sé.

Esto es lo que hay. Bueno, lo que había y que desapareció. Y la cosa, al parecer, se veía venir. Porque ya en 1881, un tal Antonio Manchado y Álvarez, Demófilo, escribió un libro: Colección de cantes flamencos. Y en él advertía: “Los cafés (…) acabarán por completo con los cantes gitanos”. Eso decía el hombre. O sea, que, según él, ya entonces el cante gitano tenía los días contados. La gente no le echó cuenta al pronóstico, como tampoco le echaba cuenta al pronóstico del tiempo y por eso quitaron la información meteorológica. Por lo visto, Demófilo era un poco pesimista porque el cante gitano aguantó un par de siglos más. Pero terminó por desaparecer. Por eso, estamos hablando ahora de él en este simposio y por eso no tenemos ni puñetera idea de cómo era. Sin embargo, en el libro, Antonio Manchado y Álvarez, a parte de pronosticar su desaparición, recogió las letras de esas canciones que cantaban los gitanos. Y yo me dije: igual leyendo esas coplas, sacamos algo en claro. Y las leí. Y ahora las voy a leer para todos ustedes.

Dios mío, ¿qué será esto?
Sin frío ni calentura,
Yo me estoy cayendo muerto.

Ensoñé con el deseo:
Son mis fatigas tan grandes,
Que estoy durmiendo y te veo.

Er queré que me mostrabas
Era porvito y arena
Que el aire se los llevaba.

¿Qué por lo que quieras pase?
He repasaíto mis libros
Cuentas me tiene er dejarte


¡Quién había de decir,
Que una cosita mu durse
Tuviera amarguito er fin!

Tengo yo un pozo en mi casa
Y yo me muero de sed
Porque la soga no alcanza.

Toa la noche sin dormí
Sentaíto en mi petate
Acordándome de ti.

Ya mi cuerpo no cae en cama
Siempre estoy con el oído
Por ver si a la puerta llaman.

Cuando te encuentro en la calle
Er sentío se me quita,
Y me agarro a las paredes
Jasta perderte de vista.

Malhaya sea la persona
Que a mí me enseñó a querer
Que estaba yo en mi sentío
Y ahora me encuentro sin él.


Hospitalito de Cadiz
A mano derecha
Allí tenía la mare de mi alma
La camita hecha

Campanita de plata
Reloj de marfil
Como aguardaba, compañera mía,
De tu boca un sí.

Maresita mía
Yo no sé por dónde
Al espejito donde me miraba
Se le fue el azogue

Cuando me siento en mi cama
Me acuerdo de tu persona
Yo hablo con las paredes
Y quiero que me respondan

el tiempo y sus secuaces


desde el 31 de mayo sin escribir.

si puedes no escribir, no escribas...

sucédaneos de onetti o de bolaño en horas bajas.


el ruido del aire acondicionado de esta biblioteca

la espalda de una chica que estudia

mi cartera encima de la mesa

un cuaderno de dibujo

sin dibujos

y con letras:

"electra-bloque 1-el bonzo (hospital)-bloque 2-

diagnóstico+isla - sueno+carta - gran espejo-

violencia"


un dolor del lunes que sigue doliendo el viernes


un boli que no he usado en toda la mañana


un poco de ganas de llorar

como un afeminado de película española de los 70


no quiero olvidarme de respirar


un hombre que admiraba a los dragones, tanto que tenía su casa llena de pinturas de dragones, su cuerpo de tatuajes de dragones, su cuaderno de poemas sobre dragones o con dragones. un día, el dios de los dragones, mandó un dragón a su casa en agradecimiento. cuanto el dragón asomó por la ventana, el hombre gritó y murió de un ataque al corazón.

esto me recuerda aquella cita de magris sobre las flores de verdad y las flores de papel o sobre las flores naturales y las flores artificiales, ahora no lo recuerdo bien.
al final, todos moriremos.

domingo, mayo 31, 2009

uno: el largo y cálido verano

dos: las noches que duran hasta por la mañana

tres: la resaca como un asunto judeocristiano

cuatro: me voy de vacaciones una semana

cinco: no tengo mucho más que decir, aunque me gustaría

seis: dibujo la vida con los dedos o sin ellos

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lunes, mayo 18, 2009

preferiría no hacerlo


tengo una caja en la que guardo unos ojos muy grandes. me gusta abrirla y mirarlos con mis ojos pequeños. no es que lo haga a diario, no; tampoco es que lo haga una vez al año. para esto, como para todo, trato de obtener un equilibrio precario pero consecuente.

ahora quizá podría hablar de cómo conseguí esos ojos grandes: si se los saqué a alguien, preferiblemente a un familiar; si llegaron a mi casa en un paquete porque soy policía y vivo en DF; si son los ojos incorruptos de mi tatarabuela, aquella que no fue monja. podría, pero preferiría no hacerlo.


sábado, abril 18, 2009

la ameba y los curtinosi


pasa el tiempo,
pasa la vida,
como dice la sevillana

y la ameba se esconde y se olvida de que es ameba.

pero al relente de alguna mañana inútil se mira al espejo y sorprende en el espejo su imagen de ameba tranquila o desconsolada

la ameba soñó con su amante una noche que ya no recuerda, hace tanto, hace tanto, hace tanto, que no hace nada. porque qué son los días, qué autoridad tienen las manecillas del reloj, qué pueden ante los besos y el recuerdo de la piel amada.
por eso, la ameba los deja pasar (los días los minutos) en busca de un sosiego que no existe y resbala por la indiferencia y la amargura como un caracol por el espejo.

la ameba se escapa de la vida y medita largamente frente a las ventanas cerradas. no sabe qué sea la tristeza pero conoce el dolor.

la ameba repite palabras sin sentido como caléndula o clepsidra o rimianante o curtinosi. entre ellas, se desliza como una flor o una lágrima un nombre: ...

lunes, abril 13, 2009

la perspectiva camarera: la vida desde el otro lado de la barra


hay un cliente que viene a diario: 45 años (?), gordete que no gordo (mu doble que dicen las mares). pide una de estas tres cosas invariablemente: opción a, menta poleo; opción b, ballantines solo en vaso ancho con hielo (poco) y un chorrito de agua del grifo; opción c, una tapa de queso y un vaso de agua. siempre viene solo, sobra decirlo. y cuanto entra por la puerta me saluda por mi nombre (qué tal, david) e igualmente con los compañeros que estén. si en el bar empieza a currar alguien nuevo, inmediatamente pregunta su nombre. ¿cómo se llama la muchacha nueva? se lo aprende y nunca lo olvida. es del sevilla, como yo. tenemos breves conversaciones sobre fútbol:
- ¿vas a ver el sevilla hoy? -dice él.
- no creo -respondo yo.
- yo llevo a mi sobrino al campo -añade.
o bien:
-yo lo veré ahí en frente.
no saca conversaciones de donde no las hay ni alarga demasiado las que salen.
el otro día le pregunté su nombre a otro camarero y no lo sabía. luega a otro y tampoco. en realidad, nadie sabe su nombre, pero él sabe el de todos.
hoy estuvo en el bar. se decantó por la opción c.

lunes, abril 06, 2009

la perspectiva camarera


trabajando enn el bar, llega unm hombre: cuarenta y cinco años, moreno, bajito, cara de pueblo de alrededor de sevilla (bormujos, umbrete,...), ese especimen sevillano moreno con ojos verdes (no necesariamente guapo, pero a veces) del que (perdón por el "campo semántico" en que me meto) sería paquirri. el hombre se planta en la esquina de la barra y se queda quieto, muy serio. yo lo miro mientras preparo el café con leche con esa envidiable apertura visual que te da trabajar tras la barra, la pespectiva camarera. en la mano lleva una bolsa que no aprecio bien desde lejos. llevo el café (con leche, largo de café, con la leche templadita...) y me piden otro, por el camino miro al hombre que me mira y no me pide. preparo el café y allí sigue: quito y serio con su bolsa de lo que fuere a la altura del pecho; un poco mostrándola, un poco abrazándola.

pongo el siguiente café (cortado, con muy poca leche, "casi ni bautizado" -sic-) y ya me acerco al hombre y le pregunto qué quiere:

- ¿cafelito?

el hombre niega.

hay un silencio pequeño como un gesto. el hombre muestra el paquete y dice o recita:

- picos la fábrica. los mejores del mundo desde 1942.

hay otro silencio que rompe un cliente: cuando pueda, por favor.

yo ignoro al otro cliente y le pregunto al hombre quieto:

- ¿me está vendiendo usted los picos?

él asiente.

- yo no puedo comprar, compra el encargado y no está.

- vale, adiós.

- hasta luego.

el día sigue hasta que a la diez llega el cambio de turno. como cada día, me tomo una cerveza y me voy a casa.

lunes, marzo 30, 2009


hospitalito de cai

a mano derecha

allí tenía la mare de mi alma

la camita hecha





martes, marzo 17, 2009

ultima vez (2)


pensó en su madre, despierta hasta que él la llamara diciendo que estaba bien. pensó en la madre de ella que murió hace años, cuando ella era adolescente. eso explicaba la mitad de su carácter, según ella misma: meses sin querer hablar, sesiones de espiritismo, su padre que no estuvo a su lado entonces ni nunca, su miedo, su miedo, su miedo, su pánico al abandono, sus silencios y sus insultos en voz baja.
- ¿damos un paseo? - dijo él.
- no, no vamos a dar ningún paseo.
- voy a darlo yo. corto, muy corto. espérame.
- pero... - el reproche se ahogó en la garganta de ella.
se levantó y le dio la espalda. avanzó con la boca seca hacia el río. se vio llorando abrazado a su madre como un niño pequeño devorado por los monstruos, se vio tirándose al río como su abuelo, se vio volando sobre la ciudad como un superhéroe desdichado, se vio descalzo en la puerta de su colegio, se vio follando con ella lleno de odio y miedo. se detuvo. sólo se había alejado unos pasos. antes de volverse hacia ella, trató de recordar aquellas frases de capote: llueve y escribe y soledad y te quiero y te echo de menos y no quiero morir, no quiero mirar, sólo quiero seguir viajando por los prados del cielo. seguro que se había inventado la mitad. daba igual. todo daba igual. quedaban dolor e insomnio, quedaba arrepentirse cada día en los próximos meses, quedaba un puñal en las rodillas cada vez que oyera o recordara el nombre de ella.
dio la vuelta y ella ya no estaba. la vio perderse escaleras arriba.
ella terminó de subir las escaleras decidida a no mirar atrás. es un hijo de puta, un hijo de puta, un niñato, un niñato. eso es lo que es. y yo no pienso perder el tiempo con niñatos. ya no, ya no.
se montó en el coche y dejó el bolso en el asiento de al lado, ése en el que fue sentado tantas veces estos años. ¿qué coño es el amor? ¿qué coño es? se vio recogiendo a su primer novio de madrugada cuando salía de trabajar en el bingo, se vio refugiándose en casa de una amiga cuando su segundo novio destrozó toda la casa en la que vivían, se vio subida a un árbol toda la noche como le mandó el chamán que fue a consultar antes de que la dejara su tercer novio, se vio pegándose en una habitación de hotel con su cuarto novio que, en realidad, fue su primera novia. luego, vio el cuerpo de él, su quinto novio, encima del de ella y sus manos apretándole las tetas y su boca y su espalda. el deseo dolía. pero lo iba a borrar, lo iba a borrar. tengo que asesinar este deseo, tengo que asesinarlo, asesinarlo, asesinarlo, asesinarlo.
imagen: ultima vez (Wim Vandekeybus )

jueves, marzo 12, 2009



he estado un tiempito sin escribir por mor de mis andanzas flamencas. como uno tiene su ego y le ponen bien en una crítica, pues aquí que la copio. fue publicada en flamencoworld y firmada por silvia calado.




‘Dos voces para un baile’.


Javier Barón: baile, coreografía, dirección artística. José Valencia, Miguel Ortega: cante. Javier Patino, Ricardo Rivera: guitarras. El Choro, Juan Diego: baile, palmas. David Montero: dirección de escena. Faustino Núñez: dirección musical. 13º Festival de Jerez. Teatro Villamarta. Jerez (Cádiz, España), 4 de marzo de 2009. 21 horas




“La torre de Santiago está repicando a gloria”. Y pudo ser verdad que ocurriera mientras Javier Barón alcanzaba ya el éxtasis al filo de la bulería. El bailaor sevillano, pleno de motivación tras ser distinguido con el Premio Nacional de Danza 2008, gozó e hizo gozar del baile flamenco sin ningún tipo de artificio. Y es que este ‘Dos voces para un baile’ habría de ser el paradigma de espectáculo no argumental para solista. Tanto por la forma, como por el fondo, dos parámetros que raramente está en perfecto equilibrio.
La forma, que viene firmada por David Montero, consigue hilar pieza tras pieza sin que medie fisura alguna, por medio de la luz y de un acertado diseño de entradas, salidas y uso de los distintos planos de la escena. El fondo es la justa concatenación entre el diseño musical, la interpretación del mismo por parte de los dos cantaores y los dos guitarristas… y el BAILE. Así envuelto e inspirado, el alcalareño hace brotar su danza mayúscula con una apariencia de naturalidad tras la que se oculta personalidad, historia, inquietud, reto, complejidad, sencillez, dificultad, disciplina, sueños, entrega… Y todo lo que pueda entrañar una trayectoria artística como la suya, trabajada a golpe de humildad y perseverancia.

lunes, marzo 02, 2009


Vamos a ver si nos entendemos. Esto es como los mecheros. Los mecheros son muy útiles, por eso, todo el mundo intenta tener por lo menos un mechero. Pero, claro, uno no tiene una cantidad estable de mecheros. Es más, el número de mecheros que uno posee es una de las variables más irregulares que existen. Es imprevisible, casi tanto como un átomo radioactivo.
Pues eso. Es como si uno llegara alegre o triste a casa por la noche dependiendo del número de mecheros que traiga de vuelta. Número que fluctúa entre cero y cincuenta, para no ser exagerados. Muy alegre igual a cincuenta mecheros, muy triste igual a cero mecheros. No. Eso no tiene sentido. ¿Por qué? Porque no depende de uno. Los mecheros tienen voluntad propia, igual que los átomos radioactivos. Deciden irse con uno o meterse en el bolsillo de otro por capricho. Ya lo decían los romanos: Quid pro quo. Traduzco. Quid: no hay, pro: ladrones, quo: de mecheros. No hay ladrones de mecheros. Por eso, no hay que agobiarse, igual que van, vuelven a nosotros, ¿verdad? Pues no, no tengo. ¿Alguien me da fuego?


domingo, febrero 08, 2009


"Podeis estar seguros de que los famosos relojes blandos

no son otra cosa que el queso camembert del espacio y el tiempo,

que es tierno, extravagante, solitario y paranoico-critico".

S. Dalí



prohibidas las terapias hipnóticas

del doctor camemberg,

las jeremíadas menores

del amigo de los buhos.

prohibido pisar la hojarasca con ojos oxigenados,

enhebrar agujas con lágrimas del pasado.

permitidos los sueños confusos y/o pornográficos,

las raquetas de tenis sin cuerdas,

la rúcula a la plancha,

los quebrantosaurios con corbata

y cualquier nomenclatura menor e inexacta de la risa

y la celebración de la vida.

dicho esto,

que empiece la función

o los escritos

o las batallas de los paraguas.

lunes, febrero 02, 2009

última vez (I)


- sólo tienes que decir que sí. sólo eso. es fácil -dijo ella sin mirarlo.
él la miró y se puso a hacerle la autopsia a su corazón. los sentimientos en la mesa como bolígrafos y lápices antes de escribir. sopesó su deseo, su confusión y su miedo, y no encontró nada a que agarrarse. nada. se le dibujó una sonrisa torcida, arrugó el paquete de tabaco vacío y abrió el nuevo.
encendió un cigarro sabiendo que ella odiaba que él fumara. pensó en su abuelo suicida que se tiró al río poco más allá de donde estaban, pensó en su primera novia, en su penúltima amante, en sus lágrimas cuando de niño no quería ir al colegio, en su miedo a la oscuridad y en el cadáver de su perro atropellado por un autobús a sus pies.
- ¿no dices nada? - preguntó ella sin mirarlo aún.
unos segundos después ella lo miró y no le gustó lo que veía: un niño asustado, un cadáver sonriente, un mendigo sin harapos ni corazón. sollozó.
- esto... esto... se ha...
él miró la cara de ella y sus lágrimas limpias y lentas, como un corte en la palma de la mano. habían dormido juntos, habían reído y llorado, habían paseado por los supermercados, los bares y los cines, se habían contado su infancia y su adolescencia, habían dejado crecer el amor y el odio y ahora estaban aquí, creyendo decidir el resto de sus vidas. cara o cruz, te quedas o te vas, soy o no la mujer de tu vida, soy o no el hombre de tu vida.
imagen: ultima vez (Wim Vandekeybus )

jueves, enero 22, 2009

Extracto de una supuesta llamada de la ameba al teléfono de la esperanza


He decidido morir sin suicidarme el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, y que cualquiera de mis allegados que nunca haya apuñalado a nadie, tenga ahora la ocasión de hacerlo con una daga que dispondré en mi velatorio. Espero que aquel que lo hubiera hecho alguna vez se abstenga de hacerlo esta vez con el fin de respetar éste mi último deseo.
la ameba fue, en principio, un proyecto de novela a muchas manos. como todo lo de la ameba, el proyecto original se perdió en el olvido de lo inútil. sin embargo, alguna gente me envió textos. éste, en concreto, es de ale peña. mucho mejor que los míos, ni que decirlo...

jueves, enero 15, 2009







He visto playas sacarosas y aguas de un azul muy brillante. He visto un traje informal completamente rojo con las solapas evasé. He notado el olor de la loción de bronceado extendida sobre diez mil kilos de carne caliente. Me han llamado "colega" en tres países distintos. He visto a quinientos amercanos pujos bailar el Electric Slide.



He bailado (muy brevemente) la conga.



He visto montones de barcos blancos e inmensos.



He visto timbales, he comido buñuelos de caracola y he visto a una mujer con un vestido de lamé vomitando a distancia dentro de un ascensor de cristal. He señalado rítmicamente al techo al compás dos por cuatro de la misma música disco con la que en 1977 odiaba señalar al techo.



He aprendido que hay diferentes intensidades de azul más allá del azul muy, pero que muy intenso. He comido más comida y más elegante que en toda mi vida, y la he comido durante una semana en la que también he aprendido la diferencia entre "bambolearse" por culpa de la marejadilla y "dar cabezadas" por culpa de la marejada. He oído a un cómico profesional decirle a la gente sin ninguna clase de ironía: "Pero en serio". He visto trajes de chaqueta y pantalón de color fucsia, cazadoras de color menstrual, anoraks de color marrón y púrpura y zapatillas deportivas blancas sin calcetines. He oído amreicanos adultos y boyantes preguntar en el mostrador de Atención al Pasajero si hay que mojarse para bucear, si el tiro al plato tiene lugar al aire libre, si la tripulación duerme a bordo y a qué hora es el Buffet de Medianoche. En una semana he sido objeto de mil quinientas sonrisas profesionales. Me he quemdo y he mudado la piel dos veces.



He visto casi desnuda aun montón de gente a quien habría preferido no ver en ningún estado parecido a la desnudez. Me he sentido tan deprimido como no me sentía desde la pubertad y he llenado tres caudernos Mead intentando averiguar si era por culpa de los Demás o Mía.






fragmento de "algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer" de David Foster Wallace.

sábado, enero 10, 2009

BORRACHO 2.


La borrachera más gorda que yo cogí fue una vez que me habían citado en el hospital un día por la mañana muy temprano y yo no sabía para qué eran. Y yo soy muy... vamos, que siempre me pongo en lo peor. ¿Y qué es lo peor? El cáncer. Sí, el cáncer, el cáncer de lo que sea, da igual que sea benigno o maligno, eso son ganas de confundir, porque la verdad, la verdad de la buena es que el cáncer benigno es más malo que el maligno. Y yo ya me veía al doctor decirme: mire, le queremos hacer una segunda prueba para confirmarlo pero todo hace indicar que es benigno. Así que yo me dije: miarma, ya te ha llegado la hora de que Dios se acuerde de ti, ya te ha llamado, así que déjate de pensar en tonterías y despídete de los que te tienes que despedir rapidito. Y eso hice. Bajé las escaleras de mi casa y me fui a casa Antonio a despedirme de Antonio que es la persona a la que yo más quiero en el mundo. Casa Antonio es el bar de abajo de mi casa. Y allí me fui, le di cuatro besos a Antonio, besos de corazón, a pecho descubierto y le dije que me fuera poniendo cerveza que ya le avisaría yo cuando quisiera parar. Ésa fue la más gorda, fue la bomba, pero la bomba de verdad. Después resultó que era verdad que tenía cáncer, pero no era benigno, era maligno, así que estoy mejor. Brindo por eso. Buenas noches. Gracias.
imagen: lullaby espring. damien hirst

sábado, enero 03, 2009

ENSAYO


Ensayo. (bajo lat. exagium, acto de pesar)Acción y efecto de ensayar (Probar, someter un cosa a determinadas condiciones para ver el resultado. Hacer la prueba de una cosa antes de ejecutarla en público, para aprender a hacerla y acostumbrarse.) Sin. Ejercitar, experimentar, intentar, procurar, reconocer, tratar.

Un proceso de ensayo es un camino en el que se van seleccionando fragmentos de espontaneidad que se aíslan, se depuran, se repiten se acumulan hasta ir formando el espectáculo. Es un extraño procedimiento en el que se ordena, se domestica el caos que es la vida, para ir componiendo otra cosa (la función) que parecerá viva pero su apariencia de vida la conseguirá a costa de vaciar de vida a esos instantes que se han ido construyendo durante los ensayos: la función es el vampiro de los ensayos, la colección de mariposas disecadas, Apolo frente a Dioniso.
imagen: "después del ensayo". bergman.

sábado, diciembre 27, 2008

llamadas telefónicas


B está enamorado de X. Por supuesto, se trata de un amor desdichado. B, en una
época de su vida, estuvo dispuesto a hacer todo por X, más o menos lo mismo que piensan y dicen todos los enamorados. X rompe con él. X rompe con él por teléfono. Al principio, por supuesto, B sufre, pero a la larga, como es usual, se repone. La vida, como dicen en las telenovelas, continúa. Pasan los años.



roberto bolaño. llamadas telefónicas.

jueves, diciembre 11, 2008


todos los síntomas son una especie de geografía; llevan a una persona en ciertas direcciones, la conduden a determinados lugares y no a otros. son un programa de cosas que hay que evitar, una serie de señales de advertencia. puedo ser abiertamente fóbico, u obsesivo, o retorcidamente histérico; da igual, mis síntomas trazan los límites de mi vida: me limito a cierta clase de situaciones, me acerco a ciertas personas pero tomo precauciones con otras. como padres ansiosos, mis síntomas me vigilan; mi sufrimiento me proporciona estabilidad. cada segundo que pasa, la vida está metamorfoseándose, las células del cuerpo mueren y se reproducen a una velocidad impresionante en el constante empuje hacia la desintegración física; no obstante, la experiencia nos dice que, al menos en ciertos ámbitos de nuestra vida, hay algo de certeza en este turbulento oficio de vivir (cuando es insoportable, nos sentimos "atascados"; cuando es reconfortante, lo llamamos hábito). el factor inevitable del cambio encuentra su aparente contreapeso en la naturaleza ineludible de los síntomas. hay partes de nuestra vida -las preocupaciones eróticas las inclinaciones profesionales, muy por encima de la comida o el ocio- en las que no hacemos otra cosa que repetirnos, pro no decir, literalmente, citarnos. por eso, el no siempre obvio placer que producen los síntomas -aunque sólo sea por ironizarse a sí mismos como "personajes"- plantea siempre la cuestión de por qué, en un momento de la vida, queremos perder un pasatiempo tan abosrvente y sobrecogedor, desembarazarnos de una preocpuación tan fascinante.

cuando alguien finalmente pide ayuda, su actitud con el tiempo (el tiempo de su vida) y el espacio (los lugares o situaciones en los que puede participar) ya está cambiando. al síntoma extraño se le pide que se convierta en comunicación, en mensaje provechoso, para así reclutarlo en favor de proyectos en desarrollo en lugar de utilizarlo para bloquearlos o sabotearlos. tiene que haber algo que uno quiera bastante y que el sínoma frustre, y esa obstrucción debe haberse vuelto insufrible. (...) en otras palabras, el síntoma, si funciona, si se vuelve lo bastante insoportable, nos fuerza a reconocer que tenemos proyectos. hay ciertas cosas que, por alguna razón, parecemos desera realmente. el síntoma nos fuerza a reconocer aquello de lo cual no podemos escapar.

(...)

el escepticismo es un refugio de la convicción y la convicción es un refugio del escepticismo. cada uno de ellos es un alivio de la tiranía del otro, pero esas dos partes de nosotros mismo, esos dos papeles que podemos interpretar, siempre se envidian mutuamente y suelen creer, en secreto, que es la otra la que la salvará, la que podría ser la más feliz. por eso, nunca deben encontrarse, porque temen a la conversión y para ambas la conversión es la única forma de cambio. de hecho, es la sospecha mutua lo que las sostiene y fortalece. en otras palabras, las dos exaltan el riesgo para no tener que arriesgar.


adam philips. la caja de houdini (sobre el arte de la fuga).

viernes, diciembre 05, 2008


BORRACHO 7: Pues yo, la vez que yo me acuerde que más bebí y que más borracho me puse fue en el entierro de mi primo Manuel. Mientras estábamos en la iglesia, a mí me dio por pensar en la muerte. Me dije: fíjate, ayer mismo, tu primo Manuel estaba tomándose una cervecita contigo contándote que se había alquilado un apartamento en la playa para el mes de agosto. Y ahora da igual el apartamento en la playa, da igual la cervecita y da igual de todo. No somos nadie. Fue en noviembre. Sí, mi primo era muy previsor. ¿Y para qué le sirvió prevenir las cosas con tanta antelación? Para nada. Para perder la señal que había dado por el apartamento en Chipiona. Eso es la vida. Porque yo quería mucho a mi primo, estábamos muy unidos, ya digo, el día anterior habíamos estado juntos. Y para mí fue como si me hubiera caído una bomba encima. Y pensando esas cosas y hablando de la vida y de la muerte con mi tío Manuel, el padre de mi primo Manuel, empezamos a beber aguardiente y más aguardiente, y seguimos hablando de la vida, de las cosas de la vida, allí, en el bar de al lado del cementerio. Y nos emborrachamos tanto que compramos dos botellas más de aguardiente, nos metimos en un taxi y nos fuimos a Chipiona. Llegamos a la playa y hacía un frío de morirse. Claro, es que era otoño, otoño, casi invierno ya. Y allí seguimos, bebiendo y hablando de la vida y de la muerte, de esa cosas, hasta que subió la marea y nos mojó. Y nos dio igual que nos mojara. Eso es todo. Brindo por mi primo Manuel, porque Dios lo tenga en su gloria. Buenas noches.

martes, diciembre 02, 2008

la mujer del peluquero


Sonido de tren sobre el oscuro.
Peluquería.
Entra la Ella con su maleta en la mano y mirando todo con curiosidad.

Ella. Hola.
Peluquero. Hola.
Ella. ¿Cómo se llama esta ciudad?
Peluquero. Peluquería.
Ella. Bonito nombre.
El peluquero la sienta en un sillón con secador y la pasea por todo el espacio. Se detiene en frente de un espejo sin cristal. Luego, saca una tijera inmensa y va cortando el aire alrededor de su cabeza. De vez en cuando, se aleja para contemplar su trabajo.
Peluquero. Oh, hermoso, sublime.
Vuelve a cortar el aire.
Peluquero. (Ofreciéndole las tijeras.) Ténmelas.
Ellas la coge.
Él da la vuelta y se coloca al otro lado del espejo. Coge tres cajas de zapatos.
Peluquero. Elige una.
Ella. Ésta.
Peluquero. ¿Ésta?
Ella. No, ésa.
Peluquero. ¿Ésa?
Ella. No, aquella.
Peluquero. ¿Aquella?
Ella. No, la otra.
Peluquero. ¿Cuál?
Ella. Ésta.
Peluquero. ¿Ésta?
Ella. No, ésa.
Peluquero. ¿Ésa?
Ella. No, aquella.
Peluquero. ¿Aquella?
Ella. Sí. Ábrela.
Peluquero. ¿Seguro?
Ella. Pues…
Peluquero. ¿Ésta entonces?
Ella. No, ésa.
Peluquero. ¿Ésa?
Ella. Aquella.
Peluquero. Aquella.
Ella. La otra.
Peluquero. La otra.
El peluquero, en mitad del juego, pone una caja encima de la otra y sale por un lateral.
Ella. ¡Eh! ¿Dónde vas?
El secador empieza a funcionar. Ella ríe sin medida. Pasa de la risa al llanto sin solución de continuidad.
Ella. Hay un momento del día o del viaje en que te preguntas si merece la pena. Así estoy yo. He leído libros que describen minuciosamente este estado. Hablan de ropas polvorientas, de la maleta vacía, de flores arrancadas, del reloj y sus miserias. Los libros dan soluciones: asomarse a la baranda del cielo, vaciar las botellas en los husillos, volver a casa. Pero yo estoy feliz. Creo que se viaja para llegar aquí. A esta peluquería.
Vuelve el peluquero.
Peluquero. (Se arrodilla.) Te amo. Cásate conmigo.
Ella. ¿A qué hora?
Peluquero. A las seis y media.
Ella. A ver. (Mira su reloj.) Oh, me temo que no me daría tiempo a comprarme el vestido.
Peluquero. Da igual.
Ella. ¿Que da igual? Si me quisieras, no dirías que da igual.
Peluquero. Sí te quiero.
Ella. No me quieres.
Peluquero. Sí te quiero. Mira.
Se coloca al otro lado del espejo.
Peluquero. Te amo. Cásate conmigo.
Ella. Sí.
Peluquero. (Asomándose desde el espejo.) Por el poder que se me ha concedido, yo os declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
Vuelve detrás del espejo, cierra los ojos y ofrece sus labios para el beso. Ella le ofrece la mano. Al rato, él abre los ojos y se rinde.
Peluquero. Ya no me quieres, ¿verdad?
Ella. Pues…
Peluquero. Dime la verdad.
Ella. No es eso, es que…
Peluquero. Si me quisieras…
Ella. Llevas razón. Ya no te quiero.
Peluquero. Lo sabía. ¿Hay otro?
Ella. Verás…
Peluquero. Dilo.
Ella. Yo…
Peluquero. Lo hay.
Ella. No es lo que parece.
Peluquero. ¿Vas a tirar por la borda un minuto de relación por una simple aventura?
Muñeca. No llores.
Peluquero. No me digas lo que tengo que hacer.
Muñeca. Ríete.
El peluquero ríe.
Muñeca. Ya.
El peluquero deja de reírse y canta la canción del adiós.
Peluquero. Adiós es una palabra
que tiene cinco letras,
la primera es bonita
y la última muy fea.

Muñeca. Podemos seguir siendo amigos.
Peluquero. Lo siento, esta ciudad es demasiado pequeña para los dos.
Muñeca. ¿Estás seguro?
Peluquero. Completamente.
Ella se levanta y coge su maleta. Quiere darle un beso, así que cierra los ojos y ofrece los labios. El peluquero ofrece su mano. Tras unos segundos, ella abre los ojos y se rinde. Camina de espaldas, sin dejar de mirarlo. Justo antes de salir, se detiene.
Muñeca. Nunca te olvidaré, ex-esposo mío.
Peluquero. Yo ya te he olvidado.
Muñeca. ¿Quién eres? Me suena tu cara.
Peluquero. Soy…
Ella dice adiós con la mano, pero no se va. Él coge su tijera y corta el aire.
Peluquero. (Para sí.) Bueno, la vida sigue. La vida sigue. Tengo muchas obligaciones y no puedo detenerme por un simple amor. Porque ¿qué es el amor? Menos que un resfriado, menos que un chaparrón. Es tan poca cosa como un cáncer o una amputación. (Se conmueve.) Pero la quería tanto. ¿Qué voy a hacer sin ella? (Solemne.) Como alcalde de peluquería, declaro tres días de luto nacional. Las banderas ondearán a media asta, los pájaros no cantarán y… y… Y todo eso.

Oscuro

viernes, noviembre 21, 2008


La ameba juraría que no es un ser humano. Aunque todos los que dicen conocerla, aseguran que es un ser humano. Quizá la ameba se disfrazaba o se disfraza de ser humano y hacía o hace las cosas que hacen o hacían los seres humanos: comer, fumar, enamorarse en invierno, etc.

martes, noviembre 18, 2008


¿Quién es la ameba?
Tengo conjeturas que se esfuman sin llegar a convertirse en palabras, sueños que olvido antes de despertar, tengo canciones sin letra y sin música. Tengo papeles que demuestran que anotó sin descanso palabras o cosas que eran, que están siendo, el testimonio de que existió, de que existe y existirá más allá de nuestra muerte.
No sé mucho más.
Me compré este cuaderno para escribir sobre ella, para copiar las palabras que me han traído hasta aquí.
Nadie debe leerlo porque este inventario se escribe con la esperanza de que sólo la ameba, si es que vive, si es que existió, lo lea.

domingo, noviembre 16, 2008


La ameba podría ser una sombra mojada que gotea sobre mi cráneo.
Podría ser un espantapájaros salido con vida de mis sueños.
La ameba es todo lo que yo no soy, todo lo que soy, todo lo que se quiebra antes de llegar a ser.
Yo soy yo.
La ameba es la ameba.
Un cuaderno es un cuaderno.
Una caja de zapatos es una caja de zapatos.

viernes, noviembre 14, 2008


El gato tiene 7 vidas...
3 bombas
disparo láser.
Se ha pasado el primer monstruo
-Déjame una pantalla -
gritaba el niño sin botas.

(Poema escuchado por la ameba en la calle Ruiseñor o adyacentes)
imagen: el canto del ruiseñor a medianoche y la lluvia matinal. Joan miró.

miércoles, noviembre 12, 2008


¿Quién soy yo? No importa. Pero no fui yo quien la inventó, no soy yo quien ha escrito esas palabras. Casi siempre me limité a copiar.
¿Y la ameba? ¿Cómo es? ¿Dónde está justamente ahora, cuando abro este cuaderno y escribo su nombre en esta página?
¿Y Gema? ¿Dónde se ha ido? ¿Es feliz? ¿Me ha borrado de su recuerdo o me aparezco en sus sueños como un fantasma obstinado como a mí me ocurre con ella?

sábado, noviembre 08, 2008

diciembre o réquiem


La ameba trata de recordar qué era antes de ser ameba.
Quizá era nada o no era. Sin embargo, siempre ha sentido que ser ameba fue una decisión. Piensa que, quizá, al decidir ser ameba decidió también olvidar todo lo de antes. Cualquiera sabe: “todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento al de su muerte, han sido prefijados por él. Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria, toda muerte un suicidio. No hay consuelo más hábil que el pensamiento de que hemos elegido nuestras desdichas”.
La ameba está casi muda, casi sorda y no tiene ninguna palabra que decir. La ameba quiso vivir para escribir un libro entero sobre sí misma, una novela autobiográfica, una obra de personita mayor, pero es tan inconstante o tan sincera tan zorra tan perezosa o sufre tanto que sólo quedan apuntes deshilachados, testimonios confusos, versos, heridas, chistes.

domingo, noviembre 02, 2008

25 de mayo o truman capote







- ¿Cómo conociste a la ameba?
- No la conocí.
- ¿Cómo?
- No lo sé. Si la hubiera conocido, habría sido porque me la habría encontrado alguna vez en el supermercado y me habría fijado en ella.
- ¿Por qué?
- No lo sé.
- ¿Por qué?
- Si lo hubiera hecho habría sido porque se hubiera parado en mitad de los pasillos tratando de recordar qué tenía que comprar o decidiéndolo en ese momento. Y porque en esas tontas encrucijadas, juntos a los berberechos o la lejía, habría sostenido amplios diálogos consigo misma sobre lo conveniente de comprar guisantes o naranjas.
- ¿Y luego?
- Nada.
- ¿Y más tarde que luego?
- Supongo que algún día nos habríamos saludado o yo le hubiera pedido un cigarro y nos habríamos tomado un café o una cerveza o le habría ayudado a decidir que naranjas y no berberechos; y alguna vez ella me habría acompañado a casa o nos habríamos llamado por teléfono y ella me habría enseñado sus libros, los que no había escrito y nos habríamos reído de ellos.
- ¿De los libros?
- De ellos.
- ¿Ellos?
- Sí, ellos.
- ¿Quiénes?
- ¿Quiénes qué?
- ¿Qué?
- Sí.
- ¿Quiénes son ellos?
- ¿Quiénes?
- Eso.
- Yo qué sé.
- ¿Y?
- Etcétera.
- ¿Y después?
- Un día decidió que ya estaba bien.
- ¿Y?
- Y se fue, claro.
- ¿Dónde?
- ¿A Sánlucar de Barrameda? No sé.
- ¿Pero antes?
- Antes lo que le he contado.
- ¿Qué?
- Risas, cigarros, libros, miradas, naranjas. Ya sabe.






lunes, octubre 27, 2008


La ameba, a veces, se inventa una infancia. Cuando lo hace, cuenta que siendo niña miraba a los espejos y reía. Un día vio sus propios ojos en el espejo, mantuvo su mirada y empezó a llorar. A partir de entonces, cada vez que se mira en un espejo, llora.
También inventa un colegio de niñas en el que la ameba llevaba uniforme, un uniforme de falda gris con cuadros azules, camisa blanca y chaleco gris.
Inventa que cantaba.
En la baranda del cielo/ en la baranda del cielo/ hay una dama sentada/ que se llama catalina/ que se llama Catalina/ que Catalina se llama, sí sí/ que Catalina se llama.
También inventa que caminaba por el patio mirando a su sombra y que casi nunca jugaba al elástico con las otras niñas.
Inventa que un día, en primero, creo, se escapó de clase y se pasó toda la tarde sola y triste encima de un tobogán. Cuenta que era invierno y que sobre el uniforme llevaba una rebeca verde de lana.

viernes, octubre 24, 2008


Salón de un restaurante chino completamente vacío.
El camarero chino espera impertérrito.
Entra un cliente y el camarero se acerca tan solícito como sólo puede hacerlo un chino.

CHINO. Buenas taldes, señol. ¿Mesa pala uno?
ESPAÑOL. Sí. (Pausa.) No.
Silencio.
CHINO. ¿Espela a alguien el señol?
ESPAÑOL. No, no.
El chino sonríe e insinúa una reverencia.
ESPAÑOL. Sí, perdón. Mesa para uno.
CHINO. Clalo, clalo, señol. Acompáñeme.
El cliente sigue al chino que le indica una mesa pequeña.
Hablan a la vez.
ESPAÑOL. (Sentándose.) ¿Mucho trabajo?
CHINO. (Ofreciéndosela.) La calta.
ESPAÑOL. Perdón.
CHINO. Peldón. Sí, mucho trabajo.
De nuevo hablan a la vez.
ESPAÑOL. Ya. (El español mira de reojo el salón vacío.) ¿Y desde cuándo…?
CHINO. ¿La calta, señol?
Pausa.
CHINO. ¿Qué?
ESPAÑOL. (Cogiendo la carta.) No, que cuánto llevan abiertos.
CHINO. Ah, un año y tles meses.
ESPAÑOL. ¿Y va bien?
CHINO. Sí, señol. Glacias.
ESPAÑOL. Me alegro, me alegro. (Nueva mirada al salón vacío.) Yo es que vivo ahí en frente, ¿sabe?
CHINO. Ahí en flente. Muy bien, señol.
ESPAÑOL. ¿Nunca me ha visto en la ventana? Ahí en el primero. Lo que pasa es que ahora llevo peluquín.
CHINO. ¿Peluquín?
ESPAÑOL. (Señalándose la cabeza.) Peluquín.
CHINO. (Sin entender aún.) ¡Ah!
ESPAÑOL. Peluquín. (Quitándoselo.) Peluquín.
CHINO. Ah, peluquín, peluquín.
ESPAÑOL. ¿Me reconoce ahora?
CHINO. Sí, sin peluquín mejol.
ESPAÑOL. Yo es que…
CHINO. ¿Qué?
ESPAÑOL. ¿Qué?
CHINO. La cocina va a celal plonto, señol. Año Nuevo chino, señol. Peldón. (Señala la carta.)
ESPAÑOL. Sí, sí, ahora mismo. ¿A qué hora cerrais por la noche?
CHINO. ¿Pol la noche? Talde, talde, señol.
ESPAÑOL. Ya he visto que.. ¿Y los camiones…? ¿Tanta comida..? No, lo digo por curiosidad.
CHINO. Culiosidad muy buen, señol. Año Nuevo chino, señol.
ESPAÑOL. Ah, sí, sí. Arroz.
CHINO. ¿Tles delicias?
ESPAÑOL. No, blanco, blanco.
CHINO. Clalo, clalo. Aloz blanco, señol. ¿Y?
ESPAÑOL. No, nada.
CHINO. Bien. ¿Vino, celveza,…?
ESPAÑOL. Nada.
CHINO. (Cogiendo la carta que le cliente nunca abrió.) Glacias, señol. Ahola mismo. (Sale.)
El español saca un walki-talkie.
ESPAÑOL. Maruja, soy yo. Cambio. (Ruido confuso.) Estoy aquí, aquí en el chino. Cambio. Confirmado, Maruja, confirmado. Esto es una tapadera. Repito, una tapadera. Aquí hay manejo. Droga, Maruja, droga. Cambio y corto.
El chino entra con el plato de arroz.
CHINO. Aloz, señol.
ESPAÑOL. Gracias. ¿Cuánto es?
CHINO. Peldón.
ESPAÑOL. La cuenta.
CHINO. ¿No quiele..? Año Nuevo chino, pelo todavía hay tiempo.
ESPAÑOL. Sí. Un poco. Pero… es que… tengo prisilla…
CHINO. ¿Plisilla?
ESPAÑOL. (Nervioso.) Prisa, coño, prisa.
CHINO. Año Nuevo chino, señol. Tladición usted comel todo y yo invital.
ESPAÑOL. Pero…
CHINO. Tladición china, señol.
ESPAÑOL. Pero tengo plisa, digo prisa.
CHINO. Voy por tapelgüe.
ESPAÑOL. Vaya por lo que quiera.
El chino sale por la puerta de la cocina.
El español saca una cámara de fotos, hace fotos apresuradas y huye.
El chino vuelve con tupper ware. Mira el salón vacío y mete escrupulosamente el arroz blanco, que no tres delicias, en el tupper ware.
CHINO. Bueno, pala mañana...



david montero

lunes, octubre 20, 2008

espia a una mujer que se mata






así se llama la obra de daniel veronese, adaptación del tio vanya de chejov. la ponen hasta el domingo que viene en el espai lliure (es que estoy pasando una temporadita en barna) y yo me fui el sábado pasado a verla a las cinco y media de la tarde.
la escenografía es "heredada" de un espectáculo anterior de veronese ("mujeres soñaron caballos") , una pequeña esquina de una habitación con una puerta que da a la calle y otra que da al interior de la casa, una "gatera" a media altura por la que algún personaje espía lo que ocurre en escecena, tres silas y una mesa. una pistola encima de la mesa.
hay un prólogo que no está en la pieza de chejov en la que sonia y su padre hablan de la decadencia en el teatro, de lo nuevo y lo viejo, de la verdad (teatral, of course) recuerda a la gaviota, si no la cita literalmente. desde antes de que empiecen, una pistola encima de la mesa preside la escena. durante la conversación, la hija apunta al padre y luego a sí misma. ella es la mujer que se mata, ella es a quien tenemos que espiar.
luego la obra, con algunos cambios y cortes, sigue la línea del original chejoviano. excepto insertos de las criadas de jean genet a los que juegan vanya y le médico. insólito pero nada gratuito.

los actores están soberbios. duelen, acojonan como sólo pueden hacerlo los tipos que se la juegan cada noche delante de la gente. claro que lloras, claro que ríes, claro que la puesta en escena y la adpatación y la interpretación son soberbias con mínimos elementos. claro que es un hallazgo ese inserto de fragmentos de las criadas de genet o la conversión del doctor en un estudioso del teatro, claro que el director y sus actores tienen el talento y los cojones y ovarios de pasar de la farsa a la tragedia, del clown por instantes al drama familiar o la comedia de situación. así. de un salto. porque así es la vida: ya no es que en mitad de la comedia más loca lata la tragedia más honda, es que se mezclan sin solución de continuidad y, las más de las veces, conviven en cada instante, en cada persona.
quizá por eso, te acojonas y te duele.
yo voy a eso al teatro. a acojonarme, a que me duela.
pasa poco, es cierto. pero cuando pasa...

copio lo que el director dice en el programa de mano:
"No habrá trajes teatrales, ni ritmos bucólicos en salones familiares. Ni trastos que denoten un tiempo campestre. La acción se desarrollará en la ya vieja y golpeada escenografía de “Mujeres Soñaron Caballos”. Quitando elementos hasta llegar a una expresión mínima, “Espía a una Mujer que se Mata” versión de “Tío Vania” acaba sedimentando algunas cuestiones de orden universal: El alcohol, el amor por la naturaleza, los animales toscos y la búsqueda de la verdad a traves del arte. Dios, Stanislavski y Genet."

Daniel Veronese

viernes, octubre 17, 2008

“D´ailleur c´esr tojours les autres qui meurent”[1]


He estado tantas veces a punto de pedirte de perdón, he estado tantas veces a punto de matarte mientras dormías.
Eres un pequeño rinoceronte.
Me gustaría hablarte de mi corazón, de cómo se ha ido pudriendo en esta casa. Me gustaría explicarte que todos los sueños que tuve se hicieron grandes a fuerza de no cumplirlos y ahora son un cáncer que va a estallar en mitad de mi garganta.
Desde el principio, los dos sabíamos que todo era un malentendido, un despropósito menor, pero una terca inercia nos fue trayendo hasta este sitio de piedra caliza y oración fúnebre.
Sé que me has querido. Encerrado en esa habitación, inventándote una amante o una ameba, como el dependiente de una zapatería que se enamora de una mujer misteriosa que se asoma cada día a mirar el escaparate, y luego él se masturba pensando en ella mientras acaricia cajas de zapatos.
Yo también te he querido, no sé bien cómo ni por qué, pero en mitad del odio, en mitad del aburrimiento, hubo un hueco para quererte. El amor es raro, se burla de las palabras, sobre todo de esa palabra misma “amor”, se ríe de ella, la traiciona, la confunde con otras, la ensucia, la olvida. Este amor nuestro ya está saldado; sólo unas cuantas líneas. Tantas comidas viendo el telediario, tantas lavadoras tendidas, tantas noches durmiendo juntos o compartiendo insomnios sólo dan para esto: un pequeño catálogo de manías y caprichos: Esto es al final el amor: contabilidades y fracasos. Como diría tu ameba, la vida es un chiste malo, un verso malo.
[1] “Por otra parte, son siempre los otros los que mueren” Epitafio de Marcel Duchamp.

lunes, septiembre 29, 2008

canciones de amor


Julieta se concentra, trata de cantar una canción, pero lo que suena es una extraña improvisación desafinada. Romeo se ha sentado en el suelo y sigue retorciendo y mordiendo su camisa con desesperación creciente.
Julieta. Mírame. Por favor. Deja eso y mírame. Que me mires, coño. No me engañas, no me estás engañando, sé que me escuchas perfectamente, pero es más cómodo agarrarte la camisa y mirar al suelo como tu forma de echarme la culpa, pero la culpa de qué, de qué coño tengo yo la culpa. Dímelo, dímelo. (Agarra a Romeo.) No hay canciones, no las hay. Silbo cada día, canto en la ducha y mirándome al espejo, canto aquí dentro y ahí fuera, pero no recuerdo nada. Nada. Y estoy cansada, cansada de este juego, cansada de la inutilidad, del desconcierto, de los ojos turbios con que me miras, de la inercia, de la ropa que encuentro en los camerinos y me pongo, de este escenario, de los focos que me deslumbran, de hacer de esta cama una cama, de esta madera una pared, de no saber si esto es un sueño y he olvidado el resto de mi vida o ésta es la única vida que tengo. Estoy cansada de mirarte y luego cerrar los ojos para inventar que alguna vez fuimos felices. No sé quién eres. Ni tú sabes quién soy. No sé qué hacemos aquí. No quiero inventarme recuerdos con la esperanza de que alguno sea una canción de amor. No hay canciones, no las hay. Se han acabado, han muerto, y tú y yo no las vamos a resucitar.
Romeo grita. Es un grito prolongado y carente de toda desesperación, un grito neutro. Silencio.
Romeo. No sé qué te parece, pero yo creo que llegados a este punto, lo mejor es separarse.
Julieta. (Recompuesta.) Yo pienso igual.
Romeo. ¿Entonces?
Julieta asiente, Romeo camina en círculos alrededor de Julieta. Al terminar el tercero, vuelve al mismo sitio. Se miran.
Romeo. Llegados a este punto….
Julieta. Así es.
Romeo. Adiós.
No se mueve. Deja transcurrir el mismo tiempo que el que tardó en dar las vueltas.

Romeo. Llegados a este punto en que me encuentro…
Julieta. En el que nos encontramos.
Romeo. Eso, en el que nos encontramos.
Romeo da vueltas. Se detiene.
Julieta. ¿Has terminado?
Romeo. Estoy mareado.
Julieta. No me extraña.
Pausa.
Julieta. ¿Qué piensas?
Romeo. Poca cosa.
Julieta. Normal. ¿Qué…? (Se interrumpe.)
Romeo. Dilo.
Julieta. No.
Romeo. No te tragues las palabras.
Julieta. Yo…
Romeo. Ánimo.
Julieta. Te odio.
Romeo. Por fin.
Julieta. ¿Y tú? ¿Qué sientes?
Romeo. No te quiero.
Julieta. ¿Me odias?
Romeo. Seguramente.
Julieta. O sea, que eso está claro, por fin eso ha quedado claro. Pero ése no es el tema, ésa no es la pregunta, la pregunta es desde cuándo. Ni siquiera desde cuándo, tampoco es eso lo que importa. Lo que importa es que las canciones han muerto y tú y yo estamos encerrados en esta habitación intentando hacer una canción, una canción de amor, qué digo hacer una canción, nos basta con encontrar un recuerdo, inventar una escena para que alguien ahí fuera quiera hacer una canción, rebuscando en un pasado que no tuvimos o que hemos borrado a fuerza de inventarlo. Pero quizá tampoco es eso lo que importa, lo que importa es por qué, ¿qué digo por qué? Lo que pasa es que no importa nada, que los días transcurren y tú y yo nos miramos con odio desde hace semanas o años, que cada día nos hemos deseado la muerte. (Pausa.) ¿Habrá algo ahí fuera? Quiero salir.
Romeo vuelve a dar tres vueltas alrededor de Julieta. Vuelve a detenerse.
Julieta. ¿Qué es el odio? ¿Lo sabes? (Pausa.) Te diré algo: el odio no existe, no existe en absoluto. Y te diré algo más: tú no existes, yo no existo.
Romeo. Quizá.
Julieta. ¿Quizá?
Romeo. Sí.
Julieta. ¿Lo aceptas por fin?
Romeo asiente.
Julieta. Muy bien. Llegados a este punto, lo mejor es que nos separemos.
Romeo. Claro.
Julieta. Adiós.
Romeo y Julieta dan vueltas como derviches sonámbulos.
Romeo. (Mientras gira.) Llegados a este punto…
Julieta. (Igual.) Llegados, llegados, llegados,…
Paran. Se miran tambaleantes.
Julieta. ¿Dónde está el punto? ¿Está debajo de ti, debajo de mí, a mitad de camino ente tú y yo, en mi coño, en tu espalda, en el centro justo del escenario, en el lavabo imaginario de la habitación de este hostal?
Romeo. ¿Sabes una cosa?
Julieta. Sí.
Romeo. ¿Ah, sí?
Julieta siente.
Romeo. Pues dila.
Julieta. Si supiéramos cuál es el punto exacto, el sitio a donde llegar o desde el que medir, este escenario dejaría de ser un escenario y sería vida, pura vida, y yo iría al lavabo y me lavaría las manos de verdad y esto sería una habitación de hostal y tú y yo follaríamos y moriríamos de una canción de amor.
Silencio breve.
Romeo. ¿Nos suicidamos?
Julieta. Creí que nunca me lo ibas a pedir.
Romeo sale de escena y vuelve a entrar con una pistola.
Julieta. ¿Estaba en el lavabo?
Romeo. En el suelo, justo al lado.
Julieta. ¿Qué has hecho ahí fuera?
Romeo. Encendí un cigarro.
Julieta. Y lo apagaste. ¿La pistola es de mentira?
Romeo. Por supuesto. Pero mata.
Julieta. ¿Qué?
Romeo. Personajes. (Pausa.)
Julieta. ¿Crees que habrá alguien mirando?
Romeo. Llegados a este punto, lo mejor es no saberlo. Es más, llegados a este punto importa más bien poco. (Pausa.) ¿Y bien?
Julieta. Cuando guste.
Romeo ofrece la pistola a Julieta y ésta la bese solemnemente. Julieta ofrece su mano y Romeo la besa. Luego, se dispara y cae muerto.
Julieta. Qué fácil es hacer felices a quienes nos rodean.
Coge la pistola y contempla el cadáver.
Julieta. Eres tan bello muerto como vivo. ¿Qué será de mí sin ti?
Se dispara. Cae muerta junto a Romeo. Suena “Romeo y Julieta” de Prokofiev. Se hace un silencio brusco. Romeo y Julieta se levantan, se dan la mano y salen cada uno por un lateral.
No hay oscuro.
fragmento de la obra breve del mismo título de david montero

martes, septiembre 23, 2008


A. (A la farola.) Se me ha terminado la Coca-Cola. ¿Sabes? Siempre pasa lo mismo. Primero se derrite el hielo. Luego se termina la Cola y sólo te queda el whisky. Así que te echas uno solo. Sí, eso pasa. Eso pasa siempre. Es una puta mierda. Y se sabe de antes. ¿Y quieres saber lo que se hace? Nada, tía. Nada de nada. Te jodes. Te tomas por culo y le das el primer buche al whisky solo. Cuando se lo das, te arrepientes, porque sabe a pelo de huevo quemado. Así que te fumas un cigarro despacito. Y, cuando lo pisas, se te ha olvidado lo malo que estaba el puto whisky caliente y le das otro buche. Y te dan ganas de potar. Así que te haces un porro y te lo tomas con calma. El porro te da sed y bebes. Y ya no te parece que esté tan malo. No, hasta tiene su punto. Sí. Matas el porro y te bebes lo que queda de güisconsin. Sí. Entonces, te da la bajona, te entra el sudor frío y potas. Potas como un cabrón, como un maricón, como un carajote. Y te sientes el tío más desgraciado del mundo. Echas de menos a tu madre cuando te coge por la frente mientras echas toda la mierda. Luego se te pasa. Mandas a tu vieja al carajo y te enciendes un cigarro. (Se enciende un cigarro. Al darle la primera calada, vomita.) ¿Vale? ¿Vale o no vale? (Grita.) ¡Lamparito! ¡Lamparito!
david montero

lunes, septiembre 15, 2008

lobos y cuerdas


sueño con lobos.
lo pienso mientras fumo el primer cigarro del día
y bebo un té rojo.
ha muerto david foster wallace,
apareció ahorcado en su casa de x.
su esposa descubrió el cádaver
y llamó inmediatamente a la policía local.
eso dice la noticia de prensa.
estaba a punto de empezar a leerme
una novela suya.
era la novela de un vivo,
pero esta mañana es la novela de un muerto.
y eso seguirá siendo cuando abra sus páginas.

no voy a hablar del suicidio
ni del hombre como lobo para el hombre
(no sólo para otros hombres, sino también para sí mismo).

no voy a hablar de los lobos como animal de compañía.
no voy a hablar de la soledad.

no voy a hablar de nada.

voy a fumarme otro cigarro
y me iré al gimnasio
a olvidarme del lobo
y del dolor de david foster wallace
y del cigarro del lobo
y del gimnasio del dolor
y del lobo de david foster wallave
y del dolor.
del dolor.


imagen: david foster wallace

sábado, septiembre 06, 2008

diario de la ameba


1 de mayo o el cansancio

La ameba se cansa mucho de ser una personita tan seria y tan triste en su cuaderno. No se reconoce. Su vida es mucho más divertida y mucho más dura que ese apacible estado de digna desesperación. Por eso, la ameba subraya y luego copia tres anotaciones hechas en papeles sueltos y los llama cuentos verídicos:




7 de mayo o las gestiones

La ameba se levanta temprano, hoy sí, y va al INEM. Le dan un papel y sale.
La ameba vomita en la puerta. No lo puede evitar, después de cada gestión tiene que vomitar. Ésta es una mañana de gestiones. A la ameba no le disgustan las mañanas de gestiones. A la ameba le gustan las mañanas de gestiones. Lo que pasa es que vomita.

10 de mayo o los picos

La ameba, algunos días, se siente toda una artista. Estos días, la ameba no se levanta de la cama y escucha a Glenn Gould tocando a Bach. Pero no era eso.
Otra mañana de gestiones.
Quizá por culpa de esas mañanas en que no se levanta, otras veces hace cosas que luego hace pasar por obras de arte y que, alguna vez, incluso le pagan.
En fin, la ameba hizo un trabajo cultural que le deben, bueno, no se lo deben entero, sino que le deben, vamos, hay un resto que le queda por cobrar,
un fleco del contrato
una diferencia de criterios
una confusión entre bruto y neto
una mala jugada del IRPF
o, como dice muy hábilmente la muchacha secretaria,
un pico.
Así que esa mañana la ameba va a la empresa que gestiona brutos, netos, flecos, IRPF y picos culturales.
La ameba se sienta frente a la muchacha secretaria:
- Vengo a por mi pico.
La muchacha solemne y bonita mira a la ameba.
- Un momentito, por favor.
La muchacha secretaria revuelve en una carpeta y le da un papel llamado cheque o talón porque, aunque sea un pico, es un pico gestionado.
La ameba se despide de la muchacha y se encamina a la salida. En la puerta, vomita más de lo acostumbrado porque es un vómito cultural.
La ameba cobra el cheque.
La ameba compra tabaco y fuma.
La ameba coge un coche prestado y se va al cine. Aparca muy cerca de la taquilla y allí hay un gorrilla o aparcacoches. El gorrilla abre la puerta del coche (prestado) y le dice buenas tardes, buenas tardes le dice la ameba y lo mira solemne y rolliza, el gorrilla insiste en el buenas tardes, la ameba insiste en su solemnidad, la puerta sigue abierta, el gorrilla la agarra con la mano, la ameba tiene un pie dentro y un pie fuera; el gorrilla musita buenas tardes con un subtexto digno de Lawrence Oliver o su discípula Jamy, la ameba susurra buenas, buenas, el gorrilla no da crédito, la ameba no da un paso, la ameba cierra los ojos: claro, a esto se refería Tarkovski con lo de esculpir en el tiempo, la ameba esculpe, el gorrilla escupe, el gorrilla comenta qué tal, la ameba bien, bien, aquí, ya ves, el gorrilla se quita la gorra, la ameba mete la mano en el bolsillo y le da al gorrilla un fleco, un bruto, un pico, un IRPF, o un neto.
La ameba se aburre mucho en la película y piensa: del pico de la Empresa Pública le he dado un fleco a tabacalera, un IRPF al del cine y le he dado un resto al gorrilla para un pico, o piensa: libre circulación del capital: acabo de fortalecer los vínculos entre dos mercados, heroína y cultura, mejor, acabo de proporcionar a un hombre un pico gestionado para que él haga su gestión conveniente, espero que no vomite.
La película es Happiness. La ameba tenía una cita con un hombre al salir del cine. El hombre no llegó. La ameba no folló. La ameba volvió muy triste a casa. Pero eso, como siempre, es lo de menos.




11 de mayo o tarkovski

La ameba llama por teléfono a un amante. Busca el consuelo de otra piel, de otro cuerpo con el que luchar, poseer, ser poseída. La violación como juego, la angustia como impulso, la vida como treta, polla, coño, os daré por el culo y me la mamaréis, mamón de Aurelio y marica de Furio. En fin, la ameba descuelga una cabina y echa doscientas pesetas porque hoy día casi todos los amantes tienen teléfono móvil. Los móviles de los amantes a los que ameba recurre en momentos como éste (piel, cuerpo, lucha, posesión, juego, angustia, violación, excusa, angustia, angustia) están casi siempre fuera de cobertura. La ameba cuelga, pero la cabina no le devuelve el dinero (200 pesetas). Enfadarse es inútil. Pasa demasiadas veces. La ameba hace cuentas otra vez: cada semana, las cabinas dejan de devolverle unas 1.300 pesetas. Las cabinas no le devuelven el dinero porque hay hombres y mujeres que la trucan para quedarse con él. Esos hombres y mujeres casi siempre usan el dinero para comprar heroína. Son yonquis. Esos hombres y mujeres no suelen ser amantes de la ameba. A la ameba le encanta la idea de que se gasta unas mil quinientas pesetas a la semana en heroína. La ameba reflexiona: ayer estuvo de gestiones, una cabina dejó de devolverle trescientas pesetas, y otras mil que dio a gorrillas diversos (estaba generosa), más las setecientas que le dio al yonqui del barrio. La ameba se sienta y enciende un cigarro.
- Ayer morí de sobredosis.

sábado, agosto 30, 2008


28 de marzo o Faulkner

Ansiedad grande y pequeña respiraciones 1 sumial variaciones Goldberg sonrisas en el espejo palabras de amor pocas no pasa nada me voy a dormir pronto no me desvelaré debería llorar quizá no habrá insomnio asesino tal vez llorar ¿masturbarse? sonreír silbar nada esto no es nada orfidal nada nada esto no es nada entre la nada y la pena elegí la nada.

viernes, agosto 22, 2008


qué se me importa a mi

que haya tan buenos doctores

si me tengo que morir

imagen: clemente bernad.

martes, agosto 19, 2008

la ameba se levanta tarde y deambula sonriente por su pasillo, silva algo que podría ser una petenera pero no termina de estar segura

luego sale a las calles y mira los coches de caballos y las doncellas en flor que pasean llenas de vida y los hombres que las acompañan con ese rostro que gastan los hombres que se toman demasiado en serio a sí mismos (todos)

los mira sin sentirte ya una exiliada o sin odiar su exilio o sin vivirlo como una carencia como una tara de la ameba o lo mira con todas esas cosas pero sin dolor

la ameba respira el frescor de la mañana que ya empieza a caldearse por los rigores de la falsa primavera sevillana

quizá la ameba vaya a la feria el año que viene (eso de dice cada año, sobre todo si está contentita)

lunes, agosto 18, 2008

juguetes


yo creía que el querer

era cosa de juguete,

y ahora veo que se pasan

las fatigas de la muerte

lunes, agosto 11, 2008


un amor es un pais
con fronteras
valles
volcanes
ríos
y habitantes

cuando el amor
se acaba
el país se borra del mapa
y queda una masa de refugiados
que deambulan inertes
con sus mantas
su hambre
y su odio
por los pasillos del corazón

(la ameba, a su edad, aún escribe poemas)


david montero

domingo, agosto 10, 2008

otra entrega de letra de tres que son cuatro:

quien pudiera penetrarlos
para ponerle el remedio
antes que viniera el daño,
males que acarrea el tiempo
quién pudiera penetrarlos

jueves, agosto 07, 2008


me acabo de acordar de una letra de las que dan alegría (o, al menos, alegre), con esa maravillosa elipsis clásica de la letra de tres versos que en realidad son cuatro y que se "desvela" en el último tercio del cante



yo no me quejo a mi estrella

que no he intentaíto cosa

que no me salga con ella

tan afortuná yo soy
que yo no me quejo a mi estrella


imagen: fernanda de utrera

miércoles, agosto 06, 2008


si no eres tú, ¿quién?

si no es aquí, ¿dónde?

si no es ahora, ¿cuándo?


frase hasídica citada por jodorowsky
imagen: escalera con espejo. chema madoz

jueves, julio 31, 2008

hay letras que dan alegria
son pocas, pero las hay.

ahora no me acuerdo de ninguna...
hay otras que dan tristeza, compasión, sonrisas de presente ignorado,...

pero las peores son las que dan miedo,
las dos que más miedo me dan:

cuando más a gusto estés,
que en lo mejor de tu sueño,
te despierte mi querer...

no te deseo más castigo,
que estes durmiendo con otro
y estés soñando conmigo

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martes, julio 29, 2008


yo soy pobre y no me bajo

a ningún charco a beber,

agua turbia no la bebo

aunque me muera de sed.

domingo, julio 27, 2008

imagen: fotograma de desayuno con diamantes


yo he llorao más por ti

que agua lleva una tormenta,

los suspiros ni los digo

porque he perdío la cuenta

martes, julio 22, 2008

ecuaciones


"El dolor, o el recuerdo del dolor, que en ese barrio era literalmente chupado por algo sin nombre y que se convertía, tras ese proceso, en vacío. La conciencia de que esta ecuación era posible: dolor que finalmente deviene en vacío. La conciencia de que esta ecuación era aplicable a todo o casi todo."

2666. Roberto Bolaño.

viernes, julio 18, 2008

esquinas de la vida


habra tiempo para todo en estas esquinitas de la vida en esta formula química del amor y la sombra que va tejiendo los pasos de los que se aman de los que no se aman de los que no son amados

y mas

I
cuando me dejaste
estaba el cielo en tinieblas,
tú le echaste a mi corazón
una cortinilla negra

II
no pierdas la esperanza,
que aunque el pocillo es hondo
la soguilla alcanza

III
palabrita que me diste
a la vera de la fuente,
como estaba el agua cerca
se la llevó la corriente;
no la llames, lere,
que no viene, lere.

jueves, julio 17, 2008

quien es beathania


todo partió de un error de comunicación. una amiga me dijo que iba a ir a italia "a vé a tanya", yo entendía que iba a la ciudad de beathania. y esa ciudad es casi tan invisible como las de calvino y es también esa mujer y soy yo. y este es su cuaderno.

miércoles, julio 16, 2008

mas letras



I
pregúntale al platero
que cuánto vale
ponerle a tus salcillos
mis iniciales


II
la tierra con ser la tierra
se comerá mi dolor,
estuve al pie del almendro
y no le corté la flor


III
de noche no duermo en cama,
me acuesto con el sentío
a ver si a la puerta llamas
IV
repara tú y mira al tejao
verás mi camisoncillo
con lunares coloraos


V
eran de plata,
me los mandaste a mí de regalo
siete cubiertos de plata
y yo me conformaría
con la cucharita de palo
de cuando tú me querías

martes, julio 15, 2008

otra entrega flamenca


I
dicen que to lo bueno


cuesta un sentío,


qué será esto que cuesta


toítos los míos


que estoy perdiendo


por esta buena (o mala, según la versión y el talante) gitana


toítos los que tengo






II

ponte donde yo te vea,


dale ese gustito a mi cuerpo


aunque otra cosa no sea.



III

tu en la puerta y yo en la esquina,


con el mirar solamente


los huececitos me los lastimas.




IV

los pajaritos y yo


nos levantamos a un tiempo,


ellos le cantan al alba


y yo alegro mis pensamientos.

domingo, julio 13, 2008

suavidad


"mi único anhelo es ser suave"

Pessoa


hay un hueco en mitad de este tiempo atroz

que nos tocó vivir

(¿hubo algún tiempo que no lo fuera?)

para cerrar los ojos

y estar de acuerdo con la vida,

con sus hostias y sus desagües,

con sus risas y sus veranos de cartón piedra,

con todo lo bueno y todo lo malo.

sobre todo, con lo bueno,

que casi siempre se esconde.



el infierno

imagen: Mark Rothko
el infierno

no tiene color,

no es rojo,

uno quisiera que fuese gris,

o, al menos, negro.

El infierno

no tiene lágrimas,

ni provoca aullidos como en Dante.

El infierno

es un dolor tan agudo como sordo

que me traspasa,

me viola, me niega,

y, tras el cual,

con el cual,

durante el cual,

hay que seguir viviendo.

sábado, julio 12, 2008

letras flamencas (4??)


I

yo pensaba haber cogío

la naranja y el azahar,

con hacer leña del tronco

me tuve que conformar.


II

a mi se me daba cuidao,

yo me creía que había sío un ensueño

y a lo pasaíto, pasao.


III

campanita de plata,

reloj de marfil

como aguardaba de tu boca un sí.

viernes, julio 11, 2008

POEMAS POR SORPRESA



I
como la canción que se susurra en el baño justo después de vomitar




II

“de tu belleza me desentiendo”
L. Cohen
Tu belleza no me pertenece
ni yo quiero ser su dueño.
Quién posee
el viento
la mirada
los relojes
Quién quiere amarrar
tu voz o la sombra de tu cuerpo.
Yo no.
Yo no.


III
Hay una hora de la noche en que los ojos no sirven y las ganas se van perdiendo y se empieza a sentir inclinación por los actos inútiles

no sé qué le pasa
no sé por qué

en ese momento uno descubre que no sabe quién es

a lo mejor esa es la puerta para encontrar lo que buscamos o el modo de perderse para siempre


V

la cabeza empieza a pesar
los ojos se caen al suelo y ahí los dejo
la ropa no está hecha para mi cuerpo
las calles no son para mí
los días son suaves aquí en mi casa como una mancha de aceite que extiende por el suelo de la cocina


VI

poemas para no decir nada
intentos de crear belleza entre las ruinas del hombre que fui y el que nunca seré


VII


Tercer dia de vida
tercera estupidez hecha letras
tercera constatación de la nada
Y si nos suicidamos
Por amor?
Por asco?
Y si abres la ventana y coges carrerilla y saltas y no caes sino que vuelas, vuelas como un cuervo como una paloma como un raton atómico perdido en una galaxia paralela
Y si los minutos nos siguen haciendo eternos y no se nos ocurre nada que decir que no sea la palabra muerte o la palabra suicidio o la palabra te odio o la palabra asco o papa mama hermano hermana poya coño mierda mierda mierda mierda te quiero
papa mama hermano hermana poya coño mierda mierda mierda mierda te quiero







chacón


Cuando Antonio Chacón subía sin aliento las escaleras, camino del estudio donde grabaría sus últimas placas iba pensando:
- Están locos. Estos hombres de hoy están locos. ¿Por qué coño querrán hacerle retratos a la voz?
Suspiró.
Por fin, alcanzó el descansillo y se detuvo jadeante.
Uno de los que iban con él le animó:
- Vamos, Don Antonio, que ya queda menos.
Chacón musitó:
- Nada, ya no queda nada.

sábado, febrero 03, 2007

por fin

Se cuenta que cierto aficionado conservaba una grabación casera de María la Moreno, cantaora jerezana de principios de siglo que acuñó un estilo de bulerías por soleá que aún está vigente. Ante su repetida negativa a dejar que esa grabación fuera convenientemente traslada a un formato más fiable, otro aficionado ideó un plan para hacerlo: le pidió que le dejara escuchar la mítica bulería (cosa a la que, al parecer, el hombre sí accedía gustoso), llevando oculto un walki-talkie de la época. La transmisión del cante funcionó tan bien como la tecnología de entonces permitía y, en ella, se escuchaba lejanísimo el cante de La Moreno (que ya se escuchaba mal en el original) aderezado por los comentarios y olés del orgulloso dueño del tesoro. Más tarde, un incendio en casa del aficionado destruyó el original, por lo que sólo queda como testimonio esa grabación clandestina e imperfecta.
Este episodio ilustra a la perfección el juego de fetichismo y aura recuperada que tienen tantas grabaciones flamencas. De algún modo, la grabación de la grabación, al ser lo único que el azar y el tiempo han decidido rescatar de la nada, adquiere ese aura que, en principio, sólo debería tener el original.

miércoles, octubre 18, 2006

un mapa hecho de callejones sin salida


Un mapa hecho enteramente de callejones sin salida, unos ojos cansados de escribir, una mirada al río como si lloviera en Cádiz, un paso de peatones junto a una estatua de Cervantes, la espuma de los días, un puño que nadie se agacha a recoger, un hombre y una mujer que se cruzan por los pasillos mirando al suelo, unas lágrimas, unas palabras y todo es nada o muerte o chiste. Un chiste:
“Van dos amigos andando por el puente de Triana. Se cruzan con una mujer. Uno le dice al otro:
- A esa mujer no me la tiro ni por un millón de pesetas.
- Tío, es mi mujer- dice el otro.
- Bueno, por un millón de pesetas...
- Que es mi mujer, tío.
- Ay, yo qué sé. Déjame”.

jueves, octubre 05, 2006

dice la ameba


Dice la ameba:
- No me interesan los hombres ni las mujeres. Pero sigo queriendo acostarme con ellos. ¿Por qué?
La ameba sueña con un día en que pueda prescindir de la masturbación o sea del sexo o sea de los otros o sea del dolor o sea de la vida.
Cada vez es más triste masturbarse sin deseo, esperando el orgasmo como un desahogo, como una lágrima.

domingo, agosto 20, 2006

OFELIA EN EL VIP´S (cuento para ser bailado)

para belén
“A donde te escondiste, amado,
Y me dejaste con gemido.
Como el ciervo huiste
Habiéndome herido,
Salí tras ti clamando y eras ido”
San Juan de la Cruz

La mujer camina sola por la ciudad, una ciudad cualquiera, lleva caminando horas o minutos, no ha mirado ni una vez al cielo, no ha mirado nada que no sean las losetas de la acera. No se había detenido desde que salió del hotel, sin embargo, ahora lo hace. Está parada en mitad de una calle y mira a la gente pasar y piensa que si tuviera flores se las regalaría a los transeúntes. El dolor vuelve y echa de nuevo a andar.
A las paredes me arrimo
Porque andando me desmayo,
Yo me encuentro desvalido
Sirviendo de mal vasallo
Y tú la culpa la has tenido.
Por fin, entra en una cafetería, es también una cafetería cualquiera, una de esas que forman parte de una gran cadena de cafeterías y que se encuentran casi en cualquier lugar del mundo y que en todos sitios es idéntica a sí misma y entra en ella porque esa identidad de la cafetería con la que hay al lado de su casa, le reconforta. Piensa: ahí dentro me sentiré protegida. Entra pues en la cafetería como huyendo de sí misma o de la que era cuando caminaba por las calles de esta ciudad cualquiera en la que hay una cafetería idéntica a la que hay al lado de su casa y también igual a la que hay cerca de tu casa o de la mía. Busca la mesa más solitaria y allí se sienta. Respira como un animal herido y acorralado, acorralado por sus propios pensamientos. Espera algo que sabe que no ocurrirá. Mira a los cristales y deja pasar el tiempo y se dice que el miedo está a punto de terminarse. Le asaltan las náuseas y tiene que correr al cuarto de baño. Abre la puerta bruscamente y corre hacia el váter. Se arrodilla frente a él y levanta la tapa. No vomita. Se levanta y va al lavabo, abre el grifo y deja correr el agua mientras se mira al espejo. Ausculta su cara, clava su mirada en su mirada y se sabe ahogada, se sabe muerta. Pone las manos bajo el chorro de agua y sólo entonces se permite llorar.
Yo voy a la fuente y bebo
El agua y no la aminoro,
Que lo que hago es aumentarla
Con las lágrimas que lloro.
Gime y ve sus lágrimas caer en el espejo y siente que no es ella la que llora, no es ella la que tiene miedo, no es ella la que huye de los estanques, la que ha paseado una hora tras otra con el cansancio y la humedad de esta tarde de marzo. Cierra el grifo y sale de nuevo al salón. Vuelve a su mesa y se sienta. Acaricia la superficie de la mesa como si allí pudiera hallar el consuelo. Una camarera se acerca y ella siente miedo, miedo de ella, de los clientes, de los peatones que divisa a través del cristal de la cafetería de esta ciudad cualquiera que va ser la última que vean sus ojos.
Pasa tiempo, mucho y poco. La mujer cierra los ojos y se diría que está adormecida, pero ella sabe bien que no, que es un látigo de pena el que la obliga a cerrarlos. De pronto, algo le hace cambiar su actitud. Mira su reloj y sonríe, y no deja de mirar su reloj aunque la sonrisa se va borrando de su rostro y se resuelve en una mueca. Ha llegado la hora.
Ya llegó la horita, mare,
La horita llegó,
En que te apartaran de la vera mía
Sin apelación.
Él no sabe que ella está allí, debería saberlo. Ella sólo querría que la mirara, que pensara alguna vez en ella. Ya no espera que esté en la misma ciudad que ella, en la misma cafetería. Ya no pide tanto. Pero por poco que ella pida es menos lo que él da. Piensa que quizá cuando ella muera, él se dará cuenta de que la ama.
Yo amaba a Ofelia.
Quizá.
Se olvida de que está en la cafetería y se acerca al cristal de la ventana, pega cara en él y trata de llorar y no puede. Siente que el cristal es la superficie de un estanque sereno y que ella está ya bajo el agua, dejándose mecer por la débil corriente y viendo pasar toda su vida por su frente, sin tristeza, casi sin dolor. Se desliza cristal abajo y queda de rodillas como quien dice una plegaria.
Todos la miran, pero ella no ve a nadie.
Sentada otra vez en la mesa, mira el café que ha pedido y se ha enfriado mientras ella cerraba los ojos y miraba pasar los segundos en el reloj y pegaba el rostro al cristal y se dejaba mecer o morir de rodillas.
Sólo le queda volver al cuarto de baño, cerrar el pestillo, abrir el grifo, abrirse las venas y dejar que la sangre ahogue su vida.
Remedio no tengas,
Un cirujano te corte
La campanilla y la lengua.




David Montero
Madrid, agosto 2005

domingo, julio 02, 2006

Lisbon Revisited

No: no quiero nada.
Ya os he dicho que no quiero nada.
¡No me vengáis con conclusiones!
La única conclusión es morir.
¡No me traigáis estéticas!
¡No me habléis de moral!
¡Llevaos de aquí la metafísica!
¡No pregonéis sistemas completos, no aliniéis ante mí las conquistas
de las ciencias (de las ciencias, Dios mío, de las ciencias)
- de las ciencias, de las artes, de la civilización moderna!
¿Qué mal he hecho yo a todos los dioses?
Si tienen la verdad, ¡que se la guarden!
Soy un técnico, pero con técnica sólo dentro de la técnica.
Esto aparte, soy loco, y con todo el derecho a serlo.
Con todo el derecho a serlo, ¿habéis oído?
¡No me incordiéis ya más, por el amor de Dios!
¿Me querríais casado, fútil, cotidiano y tributable?
¿O acaso lo contrario? ¿O lo contrario de cualquier otra cosa?
Si fuera otra persona os podría complacer a todos.
Así, tal como soy, ¡Resignación!
¡Id al diablo sin mí,
o dejad que me vaya solo al diablo!
Ir juntos, ¿para qué?
¡No me agarréis del brazo!
No me gusta que me agarren del brazo. Quiero estar conmigo a solas.
Lo repito: ¡Conmigo a solas!
¡Qué gran incordio, pretender que sea de la compañía!
¡Oh cielo azul – el mismo de mi infancia - ,
eterna verdad vacía y perfecta!
¡Oh suave Tajo ancestral y mudo,
pequeña verdad donde es cielo se refleja!
¡Oh pena mía de nuevo visitada, oh Lisboa de otro tiempo, hoy!
Nada me dais, nada me quitáis, nada sois que yo me sienta.
¡Dejadme en paz! No he de tardar, que nunca tardo...
y mientras tardan el Abismo y el Silencio, ¡Quiero estar conmigo a solas!

Pessoita

martes, junio 27, 2006

coplas flamencas 3

dices que duermes sola
mientes como hay Dios
porque de noche con el pensamiento
dormimos los dos


acuérdate cuando entonces
bajabas descalcita a abrirme
y ahora no me conoces

domingo, junio 25, 2006

Duchampianas



"No existe solución porque no hay ningún problema"

"Por otra parte, son siempre los otros los que mueren"

"En un momento dado, comprendí que no había que cargar a la vda con un excesivo peso; afortunadamente lo descubrí bastante pronto"

viernes, junio 23, 2006

coplas flamencas 2

por lo que tú quieras pase,
yo he repasaíto mis libros
cuentas me tiene dejarte


qué quieres de mí
si hasta el agüita que bebo
te la tengo que pedir

gustito has tenío
que has estado mandando en mí
tol tiempo que tú has querido

martes, junio 20, 2006

beathania

hay días rotos
hay días que se rompen
hay días que te rompen
hay días que duelen
y días que van doliendo para siempre

domingo, junio 18, 2006

beathania

todo es publicidad,
hasta este supuesto reducto de individualidad que son los blogs, terminan siendo un mecanismo en el que uno deambula y se queda en lo que más le llama la atención
la frase ingeniosa
la promesa de alegría
la sospecha de una personalidad cautivadora
¿no?

EN LA CARA B

En la cara b de cierto disco grabado en 1927, transcurre un minuto y siete segundos sin que se escuche la voz del cantaor. La guitarra se cansa de desplegar falsetas y una voz jalea y se impacienta. La grabación pertenece a la obra escasa y admirada de Tomás Pavón, ese cantaor tan frágil o soberbio que se empeñó en cantar sólo cuando quiso, aunque no siempre lo consiguiera.
Yo le imagino en aquel estudio de Discos Regal. La guitarra principia y Tomás presiente una sombra que acecha la habitación. Quien quiera puede llamar a esa sombra silencio o vanidad o miedo: vanidad de no dejar oír su voz al futuro de quienes no la merecemos, tentación de silencio, certeza de que se tiene que morir. Pero esa sombra es otra cosa.
Tomás en ese minuto y pocos segundos siente algo que ya había sentido antes y que volvió a sentir a lo largo de su vida, pero es la única vez que ese sentimiento es apresado. Finalmente canta el fandango convenido.
No ignoro que hay otras grabaciones en las que su genio musical se muestra con mayor intensidad. Pero, en todos ellas, hablamos de lo dicho, de lo presente, y ese fragmento fotografía lo callado, lo ausente, el fantasma.
Por las fechas en que Tomás contemplaba el fantasma en aquel estudio de Barcelona, un poeta que ni nombra ni conoce al fantasma escribía, sin embargo:
“Sucede que me canso de ser hombre”
Tomás también se cansaba de ser hombre y pasó muchas horas en iglesias en las que no creo que buscara a Dios sino la intimidad del fantasma.
Yo, por mi parte, intento no buscar pero siempre encuentro al fantasma.

jueves, junio 15, 2006

Cuando en la tarde desaparezco en los espejos

Cuando en la tarde aparezco en los espejos
Cuando yo y la tarde queríamos unirnos
Tristemente nos despedimos
Tristemente nos hablamos en el espejo que disuelve las imágenes
Quién soy entonces
Quizás por un momento
De verdad soy yo que me encuentro

Quién soy yo sino nadie
Alguien que quisiera pasarse los días y los días
Como un solo domingo
Mirando los últimos reflejos del sol en los vidrios
Mirando a un anciano que da de comer a las palomas
Y a los evangélicos que predican el fin del mundo

Cuando en la tarde no soy nadie
Entonces las cosas me reconocen
Soy de nuevo pequeño
Soy quien debiera ser
Y la niebla borra la cara de los relojes en los campanarios.



Jorge Teillier

viernes, junio 09, 2006

letras flamencas I

inicio aquí una serie, que puede terminar su primera entrega como casi todas las colecciones por fascículos como di0s manda. Se trata de una selección de coplas flamencas cuya literatura, breve y casi siempre desgarrada, me apasiona.
(por cierto, moderen el número de bvistas y comentarios, que no doy a bastos)


empecemos por los clásicos:

fui piedra y perdí mi centro
y me arrojaron al mar,
y al cabo de tanto tiempo
mi centro vine a encontrar

yo ya no soy quien era
ni quien solía ser,
soy un cuadrito de tristeza
pegaíto a la pared

cuando me meto en mi cuarto
me acuerdo de tu persona,
yo hablo con las paredes
y quiero que me respondan

dando en el reloj la una
de aquella campana triste,
hasta las dos estoy pensando
el querer que me fingiste;
me dieron las tres llorando

continuará (o no)

martes, mayo 23, 2006

monologo del jefe

Me duele la cabeza, Fulanito, me duele un taco la cabeza. Usted no tiene la culpa. O sí, Fulanito, o sí la tiene. Yo no tengo ni puñetera idea de por qué me duele tanto la cabeza. Si es por usted, si es la calefacción o por qué coño es. No tengo ni puta idea, pero me duele con cojones, Fulanito, y cuando me duele la cabeza me entra una mala hostia… Yo me voy a cagar en Dios y en toda mi puta madre, Fulanito.
Pausa.
Vamos a ver Fulanito… Vamos a ver si yo me explico, Fulanito, vamos a ver si yo me estoy explicando, a ver si yo me explico bien o me explico mal o no me estoy explicando.
A ver si nos entendemos, a ver si usted y yo hablamos el mismo idioma, Fulanito, o sea, español, Fulanito, español.
Porque a lo mejor es que yo no me estoy explicando, a lo mejor es que me estoy creyendo que me explico y, en verdad, Fulanito, no me estoy explicando tan bien como yo creo que me estoy explicando.
Se lo juro, Fulanito, por mis niños. Yo hay noches que llego a mi casa y pienso en usted, Fulanito. Y entonces me asalta la duda: ¿este tío es tonto o es que yo no me estoy explicando bien? Sí, Fulanito, eso pienso. Será que yo hablo en chino. Será eso, me digo, será que yo no me explico, que Fulano no me entiende, que él y yo no hablamos el mismo idioma.
Pausa.
Vamos a ver si sabemos hacer la “o” con un canuto.
¿Me explico, Fulanito?
¿Me estoy explicando ahora mejor o todavía tiene usted alguna duda? No, ¿verdad? Está todo claro, ¿a que sí?
Pues hala, a ello, Fulanito, a ello. A ello.

perteneciente a la obra "Pijamita de madera" de David Montero

lunes, mayo 15, 2006

lullabi (fragmento)

Tom. Vete.
Audrey. No te vayas.
Tom. Quédate.
Audrey. Despiértame antes de irte.
Tom. Me voy.
Audrey. Me voy.
Tom. Pronto me iré.
Audrey. Se ha ido.
Tom. Ya se ha ido.
Audrey. Me voy.
Tom. Se va.
Audrey. Me voy.
Tom. Estoy despierto mientras duermo.
Audrey. Aquí no hay arroyo en el que ahogarme.
¿Dónde están los brazos que me sostenían?
¿Dónde estás, amor?
¿Dónde vas, amor mío?
¿Dónde estoy?
Sujétame en tus brazos.
Quiero dormir.
Quiero soñar.
Sueños.
Tom. Pesadillas moribundas.
Audrey. Quiero soñar de nuevo.
Soñar las lágrimas de tus ojos,
soñar tus penas,
soñar tus despedidas, tus besos, tu mirada antigua.
Tom. Soñar.
Audrey. Prometo ser fiel
cuando el sol salga del todo.
Todo será como antes.
La banda empezará a tocar
y siempre sonará mi canción favorita.
Tom. Sueña cuando todos se hayan ido.
Sueña con cielos grises,
sueña que todo saldrá bien,
sueña antes de que me vaya,
regálame ese sueño,
regálame tu último sueño.
Me voy.
Conduzco hacia ninguna parte en este coche prestado.
Y no pienso recitar las cartas que te escribiré.
Audrey. Todo será como antes.
Tom. La banda está tocando
y aparece ese brillo antiguo en tus ojos.
Prometimos estar juntos para siempre.
Audrey. Palabras.
Tom. Palabras.
Audrey. Más palabras: recuerdo y te echo de menos y llueve y escribe, por favor, y maldita y condenada y soledad y te quiero. No quiero dormir, no quiero morir, sólo quiero seguir viajando por los prados del cielo.
Tom. Llueve, escribe, por favor, te quiero. No quiero dormir, no quiero morir, sólo quiero seguir viajando por los prados del cielo.
Audrey: No quiero dormir, no quiero morir, sólo quiero seguir viajando por los prados del cielo.
Tom: Recuerdo y te echo de menos y llueve y escribe, por favor, y maldita y condenada y soledad y te quiero.

David Montero.

La mano de Dios

Mi pequeña vida recóndita:
Una llama de cerilla
que flamea asustada
en el hueco de la mano de Dios
durante las ventosas noches del mundo.
Sí, en el asustado resplandor de mí mismo
he visto la palma de la mano de Dios.
Era dura y tosca,
gastadacomo la mano de un colono
que una tarde en su campo
aplasta un grano de cebada para ver
si el meollo es bueno.


Hans Borli*Traducción de Francisco J. Uriz

*Hans Borli (1918-1989). Noruega. Nació en Eidskog. Trabajó de leñador la mayor parte de su vida. Debutó en 1945, y un año después publicó la novela "El que eligió el bosque". Ha escrito poesía y prosa.

domingo, mayo 14, 2006

LA RIVAL

La luna, si sonriera, se te parecería.
Das la misma impresión
de cosa bella, pero que aniquila.
Ambas sois grandes tomadoras de luz.
Su boca de O se aflige por el mundo; la tuya se queda
indiferente,

y tu primer don es el de trocarlo todo en piedra.
Me despierto en un mausoleo; estás aquí,
tamborileando con los dedos en la mesa de mármol, buscando
cigarrillos,
con rencor de mujer, pero sin tantos nervios,
muriéndote por decir algo que no admita respuesta.

También la luna envilece a sus vasallos,
pero a la luz del día hace el ridículo.
Tus insatisfacciones, por otra parte,
llegan por el buzón con amorosa regularidad,
blancas y vacías, tan expansivas como monóxido de carbono.

Ningún día está a salvo de noticias tuyas,
tú que andas por África, tal vez, pero pensando en mí.
Sylvia Plath

Cuando la ameba siente que la vida le aprieta, cuando la perplejidad no le salva, cuando todo es dolor, se dedica a dormir más de la cuenta. En los pocos ratos en que está despierta, suele estar sentada en el vate. Y, sentada en el vate, le dice al guitarrista del bidé:
- El cuatro por arriba, maestro.
Y la ameba canta. Canta:
Yo no soy de esta tierra
ni conozco a nadie.
El que lo hiciera,
el que lo hiciere bien con mis niños
que Dios se lo pague.
Todo literal. Autobiográfico. No importa que la ameba sea agnóstica. No importa que no pueda tener hijos
La ameba suele tirar de la cadena en cuanto acaba esta letra. Luego le pide por favor al guitarrista que se levante para poder utilizar el bidé. Mientras tanto, el guitarrista deja la guitarra en el vate y se lava las manos. Seguidamente, la ameba vuelve a pedir permiso al guitarrista y también se lava las manos. Y se siente por un momento Poncio Pilatos o Margarita. La ameba no termina de sentirse bien. Maestro. Coge la guitarra y se la parte en la cabeza al guitarrista

Dice la ameba:
Ahora que estoy notando el resfriado es cuando ya no estoy resfriada.
Antes, cuando estaba resfriada, no lo notaba.
La enfermedad, como el amor, existe, sobre todo, antes de nombrarla.
Estornudo.

(ameba, del griego, amoibé, cambiante)
La ameba ama algunas palabras:
Indagar, desasosiego, perplejo, demora, desvío, atolondrado, lento.
La ameba se levanta temprano un día sí y otro no.
Más o menos.
Es incapaz de orden, es incapaz de desorden.
La ameba ha roto un plato en su vida.
La ameba se baña dos veces en el mismo río.
La ameba camina hacia su perdición.
Pero va silbando.